Gestión de Rangel ha dignificado familias bolivarenses

Con lágrimas en los ojos y un sincero agradecimiento hacia el gobernador Francisco Rangel, familias enteras aseguran que hoy gozan de mejor calidad de vida gracias a las casas que les proporcionaron.

Y es que vivir alquilado o arrimado constituye la angustia e inestabilidad en el seno familiar. Muchos de los hogares afirmaron que aparte de los exorbitantes precios de alquileres, después algún tiempo deben mudarse y empezar de nuevo la búsqueda de otro lugar donde vivir.

"Esta casa es un milagro", dice Ramona Flores entre sollozos, quien llevaba 10 años como nómada en Ciudad Bolívar. "Primero vivía con mis hijas y mi mamá en una pieza 4x4, luego me mudé cinco veces porque siempre los dueños de las casas necesitan la habitación. Era muy difícil encontrar otro lugar, pero al final pedí alojo donde mi abuela".

Así transcurrieron dos lustros de su vida, limpiando, planchando y lavando para poder pagar los estudios de sus hijas, cancelar el alquiler y comprar comida. "Así fue como pude sacar adelante a mi familia. Hoy mis hijas son profesionales", señaló Flores.

Y agregó que "durante todo ese tiempo estaba latente la angustia de no tener un lugar propio ni disposición sobre nada; además, el dinero no alcanzaba. Obtener esta casa es un milagro porque van muchas cosas incluidas, como el bienestar de la familia y la tranquilidad, por eso agradezco muchísimo al Gobernador por este regalo".

Hoy la señora Ramona trabaja alquilando teléfonos, vendiendo refrescos y helados, y el dinero lo usa en comida, medicinas para su mamá y los artículos de primera necesidad que requieren en la casa, sin la preocupación del pago mensual de alquiler.

"Ahora vivo como debe de ser porque estoy en mi casa. Para mi es un orgullo porque lo principal es el hogar, la estabilidad que da; no tengo palabras para agradecer al gobernador Rangel", manifiesta con lágrimas en los ojos.

Por otro lado está Carmen Torres, otra de las beneficiarias de vivienda quien duró 15 años en la casa de su mamá por no contar con los medios para pagar un alquiler y menos comprar una casa.

Tuvo que vivir con la preocupación de no poder darle una estabilidad a su familia porque estaba enferma, sufría de cáncer de cuello uterino y no podía trabajar; y para completar, su hijo estaba desempleado y no había dinero para nada.

"Vivía en una casa que no tenía las mejores condiciones, cuando llovía todo se mojaba. Por medio de este programa pude obtener mi vivienda, por eso le doy las gracias al Gobernador, este es el mejor regalo que nos dio", comentó.

Cuando se enteró que le habían adjudicado una vivienda fue "una alegría inmensa", y explicó que luchó bastante para conseguirlo: "No había inauguración de un CDI o acto donde yo no estuviera; quería que me vieran, que supieran que de verdad estaba muy necesitada. Definitivamente perseverando se logran las cosas. Gracias a Dios y al Gobernador hoy tengo mi casita".

Seis personas conforman su núcleo familiar y aunque no tienen un trabajo estable, por lo menos duermen tranquilos en su residencia y en mejores condiciones.

Las parejas jóvenes, aunque llenos de vida y con ganas de comerse al mundo, también se encuentran con la traba de conseguir un lugar donde vivir. Ejemplo de ello es Fabiola Rodríguez, quien luego de siete años pudo tener su casa gracias a la Gobernación del estado Bolívar.

Cuenta que primero vivieron con su suegra, después alquilados y luego con su mamá. Las razones de su recorrido son varias y muy comunes: el dinero y los problemas que se presentan la vivir en casa de los familiares.

"Siempre surgen problemas viviendo arrimados, sobre todo porque en casa de mi suegra estábamos 11 personas; así que decidimos buscar para alquilar, pero el gasto era mucho y estábamos desempleados, por eso buscamos donde mi mamá", detalló Rodríguez.

La felicidad era "inmensa" cuando les dieron la casa; incluso su esposo y ella se quedaron durmiendo desde antes que instalaran la electricidad. "Tener una vivienda propia permite la integración familiar, no gastamos en alquiler, no estamos aglomerados en otra casa, tenemos nuestras comodidades", dice.

Esta joven pareja asegura que los sueños se pueden cumplir, siempre teniendo fe en Dios y contando con el apoyo "de un Gobernador que se preocupa y está consciente de las necesidades que tiene su pueblo".
Son miles de testimonios los que prueban que el pueblo está siendo tomado en cuenta y que la gestión de Rangel ha logrado, poco a poco, dignificar a las familias bolivarenses. Más que una lucha por ayudar a las personas necesitadas, se trata de conciencia y humanidad, como dice el Gobernador.

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