Construir viviendas ha sido un desafío, pues la herencia en el estado Bolívar supera las cien mil unidades, es decir, que en los gobiernos pasados no se cumplió al menos con una cuota que le brindará este tipo de bienestar al pueblo.
Desde el inicio de la actual gestión el poder ejecutivo regional tuvo como misión minimizar la deuda social con quienes no tuvieron acceso a un vivienda digna, y para ello se debió invertir tiempo en planificación y ejecución de proyectos que ya al mediano plazo estaba rindiendo frutos.
Primero, el gobernador Francisco Rangel asumió el compromiso, y la respuesta no se hizo esperar, siendo Ciudad Bolívar, la capital del estado, la jurisdicción más beneficiada por una política estructural que llegó a construir los complejos de “San Miguel”, en la parroquia Marhuanta, donde se construyeron 184 viviendas, “Ciudad Angostura” en la parroquia Agua Salada, allí viven 148 familias en cómodas unidades habitacionales, que cuentan con tres habitaciones, dos baños, sala, cocina y comedor; “La Macarena”, complejo que permaneció 8 años paralizado, el cual tras el impulso del equipo de Rangel estuvo listo en tiempo récord y ahora 184 familias que residían “arrimados”, alquilados o en barracas, están disfrutando del calor de hogar que ofrece esta construcción ubicada entrando a Ciudad Bolívar.516 viviendas que se sumarán al ambicioso complejo “Cayaurima” que pronto será entregado en su primera etapa, convirtiendo al municipio Heres la jurisdicción modelo en cuanto a construcción de viviendas, compensando con ello la necesidad reinante en la población bolivarense.
Cuando el 30 de junio del 2006 iniciaron los movimientos de tierra arrancó la esperanza de contar con un proyecto concebido como un ejemplo de urbanismo moderno para la convivencia ciudadana, con calidad y visualizado como un hábitat socio-productivo. Tres años encarando las vicisitudes administrativas propias de la complejidad en este tipo de mega proyecto, hoy permiten asegurar que los ciudadanos de la capital del estado recibirán un espacio donde la familia se sentirá a gusto.La diferencia de vivir dignamente Marbelis de Bello, habitante del complejo San Miguel enfatizó que tener casa propia permite crecer con armonía y tranquilidad. “La familia es lo primero, y con esta acción del gobernador Francisco Rangel, nos alivio las preocupaciones, pues tuvimos que vivir un largo tiempo en casa de mis suegros”, declaró la señora Bello.
De igual modo José Gregorio Caraucán, inspector jefe de la Policía del estado Bolívar, quien vivió en una “casa prestada” dijo que en esta gestión se tomó en cuenta la dignificación del funcionario policial, pues como él, muchos compañeros se les fue adjudicada una vivienda y tal suerte correrán más uniformados en Cayaurima.