Trabajo digno y constante, esfuerzo mancomunado por un bienestar colectivo, esencia del cooperativismo que se ha sembrado en la actual gestión gubernamental, y que ha generado confianza en esta figura transformadora del modelo socioproductivo.
Bolívar es hoy ejemplo de organización comunitaria alrededor del cooperativismo, tras lograr la inclusión de miles de personas que estaban desempleadas, dispersas y sin alguna inducción para salir de su circunstancia.
Todo se logró cuando Francisco Rangel, gobernador de Bolívar, asumió no reeditar los denominados e indignantes "planes hallaqueros", los cuales consistían en una contratación masiva sin algún tipo de sostenibilidad y productividad.
Han pasado cuatro años y el cooperativismo es el vivo ejemplo donde la comunidad sí puede asumir responsabilidades complementarias e inherentes a los planes conjuntos que ejecuta el gobierno regional.
Las cooperativas de mantenimiento, transporte, electricidad, agua y hasta seguridad suman 127 en todo el estado, cada una conformada por 15 o más personas, implicando igual número de familias que han visto en el tiempo una solución productiva y no efímera tal como eran las prácticas populistas de gobiernos que precedieron a Rangel.
Una evidente generación de empleo que ya supera las 1600 personas en todo el estado; la inversión anual aproximada por parte de la gobernación a las distintas cooperativas regionales existentes es de un monto mayor a los 18 mil 500 BsF.
Una inversión que se nota en la autopista Ciudad Bolívar-Ciudad Guayana, Upata- San Félix, los estadios Heres, Cachamay y La Ceiba, la recolección de desechos sólidos en todos los rincones de la capital del estado, los acueductos rurales, las mesas de energía en Guri, y lo mejor de todo el hecho que implica llevar bienestar colectivo e individual a través de este trabajo honroso que día a día se convierte en ejemplo a seguir.
Un pueblo trabajador se suma a la lucha común
Un ejemplo que muchos deben seguir, el levantarse temprano y con su traje de faena y sus equipos de limpieza y recolección al hombro, mujeres y hombres dan lo mejor de sí para que los espacios públicos puedan lucir de la menor manera.
Idalis Granados, con guantes, anteojos de seguridad, una bolsa plástica y un tapa bocas, se suma a la decena de compañeros que tienen la tarea de mantener desmalezada y limpia la avenida principal de Marhuanta, vía de acceso a Ciudad Bolívar.
Explica que esta política de inserción que llegó de la mano de Francisco Rangel, le ha dado un vuelco a su vida, pues de estar en casa sin hacer nada, hoy recibe más de mil bolívares fuertes y contribuye al embellecimiento de su ciudad natal, acuñando una crítica a quienes lanzan sin remordimiento alguno basura en esta principal vía de entrada a la vieja Angostura.
Granados supera los 50 años, pero con un espíritu que le permite olvidarse de la lluvia, o en su defecto el calor característico de Ciudad Bolívar, tenacidad a toda prueba que permite asegurar que el proceso de inclusión y bienestar es para todos por igual.
De igual forma el joven Jhony Pinto, cooperativista involucrado con el mantenimiento de la avenida 5 de Julio vio una oportunidad de trabajar de manera constante y digna a través de esta figura que suma voluntades en pro de un bien común.
Pinto exaltó la diferencia con la cual es tratado el desempleo en el estado Bolívar desde que llegó el gobernador Francisco Rangel, puesto que la intensión es dar oportunidad a todos por igual, uniendo voluntades y capacidades que coadyuven al propósito que se ha trazado el gobernador y el presidente Chávez, dignificar la calidad de vida.
Recordó que antes había que pelear en el portón de Servicios Generales, el cual era conocido como "La Granja", para tener tres meses de mala paga y luego, a pasar trabajo. "Pan para hoy y hambre para mañana", eso se acabó, ya tengo tiempo trabajando, ganado bien, y comprometido con el embellecimiento de mi ciudad", puntualizó Pinto.